kinder1-1.jpgNuevo novio, Socrat es hijo de Selwyenkinder1-2.jpg¡¿Sin ceremonia?!kinder1-3.jpgEstoy feliz... sin límite de comer ni coquetearkinder1-4.jpgDos horas de paseo : la clave de un parto feliz

La historia de la boda

Desde hace 4 años su criador, Sr. Bellés, había estado preparando la camada de Bell (CH. Gesamí de la Llibra Casanova) y cuando la presentó en la Exposición del Club Belga con 9 meses, encontraron un candidato para novio. Era Selwyen (CH. Spotnik’s Special Selection), un macho joven, que sólo tenía 9 meses y que ganó el premio al Mejor Cachorro.

Al año siguiente también nosotros viajamos para participar en la Exposición del Club Belga y vimos a Selwyen. Era muy guapo y tenía un carácter suave. Conocíamos al propietario, Sr. Morgan, y apalabramos el cruce. En la Exposición de ese año Selwyen ganó el premio como Mejor de su Raza; así que estuvimos presentes en el momento en que se proclamó como nuevo Campeón.

Teníamos previsto hacer el cruce en verano de 2002, pero durante ese verano se celebró la Exposición Mundial en Ámsterdam por lo que al final participamos en la Exposición porque queríamos ver y asistir al momento en que Selwyen iba a ganar. Por supuesto, ganó, ¡qué alegría! Teníamos muchísima ilusión mientras esperábamos el próximo celo que tenía que venir en enero de 2003. Estábamos planeando el viaje pero, cuando llego la época de celo, mi suegra ingresó en el hospital y mi marido tuvo que volver a Japón. En el mismo momento se detectó un cáncer de páncreas a su hermana mayor. Finalmente no pudimos viajar a los Países Bajos para hacer el cruce.

Cuando murió mi suegra pensábamos que ya no podríamos hacer el cruce. Tuvimos que regresar a Japón durante todo el verano para arreglar las cosas. Bell ya tenía 4 años y medio y no podíamos esperar más para la primera camada. Mi marido no quería más complicaciones; la verdad es que él estaba algo desanimado. Pero mi hijo y yo queríamos y necesitábamos alguna esperanza. Los humanos siempre necesitamos alguna luz, ¿no? Además los Bellés nos prometieron apoyo aunque ellos estaban también con bastantes complicaciones. No quedaba demasiado tiempo para preparar las cosas. Obligatoriamente necesitaba el certificado de Audiometría y de Desplasea.

¡Otra complicación! Pero finalmente conseguí reunir todos los documentos necesarios para poder hacer el cruce con Selwyen. Envié un e-mail al Sr. Morgan para anunciarle que la fecha prevista del celo era a mediados de septiembre. Dos días después subí al avión hacia Japón con gran ilusión por la camada de Bell. Era feliz... Pasamos un verano muy duro, pero pudimos aguantar gracias a esa ilusión.

A finales de agosto regresamos de Japón, abrí el buzón de mi correo electrónico y encontré un e-mail del Sr. Morgan. Me dijo que Selwyn tenía un problema en el semen a causa de un virus. Tenía muy pocos espermatozoides por lo que no valía la pena viajar tan lejos... ¿Podéis imaginar mi disgusto? Pocos días después llegó el celo de Bell que con tanta ilusión esperábamos. ¡Qué ironía...!

¿Qué hacer? o ¿qué podíamos hacer? Otra vez teníamos que empezar a seleccionar nuevos candidatos con el criador Bellés. Mi marido presentaba otra vez una actitud negativa, pero mi hijo y yo, cuando queremos algo, siempre buscamos otra puerta para conseguirlo. Al final escogimos un macho joven, Socrat (CH. Gwynmor Overlord), hijo de Selwyen. Lo conocimos en la Exposición de Madrid y su propietaria, Sra. Muriel, era amiga de Bellés. Me recordó a su padre por su excelente carácter y además tenía un bonito color marrón. ¡Y si llegáramos a tener algún cachorro marrón! Vicente nos ayudó mucho y nos facilitó una entrevista con el veterinario de la Universidad Autónoma de Barcelona para saber la fecha exacta que ofreciera el máximo de posibilidades para que Bell quedara embarazada. Aquella misma tarde de la prueba, me llamaron de la veterinaria para decirme que ¡AHORA, ahora mismo! Como máximo mañana por la mañana. Pero Socrat vive en Francia, cerca de Bordeaux. Mi marido me dijo que bueno, que saldríamos enseguida. El día siguiente, muy temprano, salimos hacia Francia. El viaje es de unos 1.600 kilómetros entre la ida y la vuelta en un solo día. ¡Estamos locos!