5º perros. Los amigos de la plaza


stinky.jpgUna semana después de que Bell llegó a casa, fuimos a una excursión para comer calçots en casa de mis amigos, Kaffa y Margarita. Teníamos un poco de miedo de que todavía se mareara en el coche, pero también deseábamos ver las flores de los cerezos y queríamos hacer la visita antes de que se acabaran las flores. Kaffa nos dijo que esa semana podría ser la última ocasión. Para los japoneses, las flores de cerezo son muy importantes. En japonés "la flor" significa flores de cerezo. Ver las flores del cerezo es un gran placer de la primavera. Por la manera como caen las flores del cerezo, los japoneses sienten la fugacidad de la vida, y eso es un aspecto muy importante del sentido de la estética de los japoneses.

El nombre auténtico de Kaffa es Eduardo. Kaffa es el nombre de artista. Habíamos trabajado juntos en la revista japonesa de cómic, como autor y editora. Él hacía una serie en color "Planeta viviente" en la que los protagonistas eran animales de la Tierra. Desde entonces somos amigos y por costumbre le llamo Kaffa. Su mujer, Margarita, es amante de los animales y me ayuda como correctora de español.

Ellos tienen una casa de fin de semana en la Conca de Barberà de Tarragona. Están arreglándola ellos mismos. Esa zona es famosa por los calçots. Los calçots son cebollas que se comen con una salsa especial que se hace con tomates, ñoras, almendras y avellanas. Es el plato favorito en Catalunya desde el invierno hasta principios de la primavera. La manera auténtica de cocinarlos son las brasas de las ramas de las vides que se han cortado después de la cosecha. El olor de las ramas de las vides es también un elemento importante del plato. Seguimos el camino que continúa entre viñas interminables y llegamos a una cooperativa que visitamos. Mientras estábamos en la autopista, Bell aguantó bien, pero antes de llegar a la cooperativa, vomitó y se traumatizó un poco por lo que no quería seguir en el coche

jugar.jpgPor la mañana se puede visitar el interior de la cooperativa y pudimos entrar en el celler. El edificio se construyó con bóveda catalana de la época del modernismo y tiene un bello arco de ladrillos. Este celler fue la primera cooperativa de España. El arquitecto fue uno de los discípulos de Gaudí, César Marinell -el mismo arquitecto del celler de Sant Cugat- Yuichi se interesó mucho.
Dentro del edificio hace fresquito y huele un poco a hongos. Como Bell aún no podía andar por tierra, Yuichi la cogió en brazos. Iba muy cómoda y el balanceo de las orejas era todavía más grande que su cuerpo; ¡una monada!. Este celler tiene un buen cava para vender, pero el vino blanco no se vende al público. El vino blanco se vende sólo para los socios de la cooperativa.
“Los vecinos vienen a comprar con sus botellas. Si quieres comprarlo, luego os buscaremos una botella de agua vacía en casa Para hoy ya hemos comprado”

En casa de Kaffa hemos probado ese vino blanco. El sabor que no tiene nada de conservantes, es muy fresco, y el cava es bastante seco y sabroso. Para picar ellos habían comprado una coca de pimienta de Poblet, es una coca muy fina y picante, pero no podemos parar de comer, es muy bueno acompañando del vino fresco. Kaffa y Yuichi prepararon el fuego para cocer los calçots. Margarita ya había hecho la salsa. Empezamos a comer el picnic que había llevado mientras esperábamos los calçots. Bell se interesó mucho por las viñas y tal vez como que olía mucho a los gatos intentaba ir hacia un lado y otro. Futaro no pudo descansar. Kaffa y Margarita tienen 10 gatos en su casa, pero no los llevan a todos. Alguno de los que habían llevado estaban escondidos. Bueno, los calçots por fin estaban preparados. Debajo del cerezo, Bell también aprovechó para picar y hacer la siesta con Yuichi. Un día precioso de primavera. Por la tarde estuvimos paseando por el bosque, lleno de tomillo, y por el pueblo que tiene las ruinas de un castillo del siglo X. Desde el castillo se veían las viñas que se extendían a lo lejos y hacía una agradable brisa. Bell se cansó mucho, y durante el camino de vuelta estuvo durmiendo todo el tiempo.

Bueno, ya había empezado el colegio, y Futaro sacaba a Bell de paseo cada mañana. Los 15 minutos de antes de ir al colegio son bastante duros, pero él quería cumplir con su compromiso mientras le fuera posible. Como ya habían pasado 3 semanas desde que se acabó su última vacuna, ya podía pasear libremente. Tampoco le hacía falta el lavabo de la noche. Cada día la sacábamos a pasear por el Paseo Gaudí que está cerca de casa. Por el lado derecho de ese paseo hay unos pisos bajos pero por el lado de la izquierda hay un campo perfecto para dejar sueltos a los perros. Cuando Bell encuentra a otros perros, está contenta y salta, quiere jugar pero como yo dudaba de si ella volvería al llamarla, no me atrevía a dejarla suelta. Durante unos cuantos días salimos a pasear de esa manera y encontrábamos siempre a la misma hora una coker marrón con una señora. Esa coker tenía la costumbre de pedir a su propietaria que le tirara una piedra, y no paraba de pedirlo ladrando y dando vueltas, ¡casi me mareaba!
“¡Qué mona! ¿Por qué no la dejas jugar?”, como nos invitó la señora, dejé a Bell suelta. Era Jana, la primera amiga de la plaza. Bell estaba tan contenta con su primer momento de libertad que corrió directamente hacia Jana y enseguida las dos empezaron a jugar entusiasmadas.
“¿Cómo se llama? La mía se llama Jana, es la flor en japonés, ¿verdad? Aquí viene una japonesa que tiene un coker blanco y negro, y me lo dijo”. Parece que a la señora Jana le gustaba charlar. Pero fue una buena noticia saber que otra japonesa llevaba su perro a pasear; me encantaría conocerla. Jana tenía 8 meses, pero claro, el dálmata es más grande que el coker, y Bell ya era más grande que Jana. Poco a poco las dos jugaban cada vez más acaloradamente y de repente Bell se puso a llorar “Cyaiiiin!”. Giré la cabeza rápidamente. Jana estaba sujetando a Bell en el suelo y la estaba mordiendo.
hermanas.jpg“No pasa nada, sólo están jugando” me dijo la tía Jana (ya ha bajado el rango de señora a tía), pero claro, no es su perro. La tía Jana estaba mirando ociosamente y no atendía nada a su perro que aún seguía mordiendo a Bell. Corrí a separarlas. Al parecer Jana estaba harta de jugar con Bell que era más fuerte que ella.
“¡Ay!, estaban disfrutando mucho” dijo la tía Jana, pero, ¡mira!: ¡Bell tiene una peladura en el hombro del tamaño de una moneda de quinientas pesetas! Esta peladura tardó tanto tiempo en curarse que nos preocupó mucho. Llevar al niño al parque por primera vez se llama "debut al parque" en japonés. El "debut" de Bell estaba siendo bastante impresionante. Más adelante Bell ha sido amiga de Jana, pero Jana ya conoce la diferencia de fuerzas y no quiere jugar con Bell. Pero hasta ese momento no habíamos oído la voz de Bell y estábamos un poco preocupados por si no tenía voz. Puede ver, hablar, oír..., son las mismas preocupaciones que con los niños humanos.

Entonces el problema era que no quería comer. Como los Bellés me habían enseñado, le dábamos pienso por la mañana y al mediodía, pero por la noche le preparaba un plato con arroz, pasta, zanahorias, acelga y pollo. No le gustaba mucho el pienso y tenía que dárselo poco a poco con la mano de manera que tardaba mucho en acabar. Pero Bell estaba muy bien, siempre con buen humor. ¿Qué puedo hacer? ¿Puedo seguir observando durante un tiempo? Mañana vendrán los Bellés a comer. ¡Les preguntaré! Ellos son mis maestros..

Rápidamente pasó un mes desde que Bell llegó. No sólo nuestra vida cotidiana sino la vida en sí estaba haciendo un gran cambio. No lo sabíamos que pasear con un perro propio resulta tan, tan divertido. Y tampoco sabíamos que estos paseos nos abrirían tantos espacios nuevos. El cambio más importante es que poco a poco hemos ido abriendo nuevas ventanas por Bell. Bell nos ha sacado al aire libre. Somos una pareja japonesa, pero ya no pertenecemos a la sociedad japonesa cumplidora: las obligaciones sociales japonesas son demasiado molestas y hay muchísimos límites para respirar el aire libre. En aquel momento estábamos bastante fuera de ese mundo y todavía no teníamos una profunda amistad con los españoles. Por supuesto que teníamos amigos y compañeros de trabajo, pero la amistad de toda la familia es otra cosa, depende de la composición de la familia, por ejemplo si tienen niños y la edad de los niños. Además Futaro va al colegio inglés desde el parvulario, sus amigos son casi todos ingleses o norteamericanos, van a pasar la noche en casas de los amigos, pero con toda la familia resulta un poco complicado. Uno de los problemas es mi trabajo; soy guía turística y ese trabajo es muy irregular. Son muchos los fines de semana que debo trabajar. Los grupos suelen concentrarse en el fin de semana. Mi familia protesta un poco, pero no siempre puedo dejar de trabajar.

manel.jpgDespués de llegar Bell a nuestra casa, la situación fue cambiando. Primero fueron los Bellés: con ellos entramos en el mundo del Dálmata y como ellos nos iban dando confianza deseábamos corresponder y criar bien a Bell. Cada vez teníamos más y más esa emoción. Un día los invitamos para enseñarles como vivíamos con Bell y también para ofrecerles la comida japonesa que ellos todavía no habían probado, pero ¡Bell tenía una peladura...!

Bueno, cuando Bell los vio se puso súper contenta. Ellos le llevaban el olor de mamá..., Bell se puso muy cariñosa. Comiendo y hablando como siempre, el tiempo pasó rápido, casi como volando. Le preguntaron a Futaro si la llevaba siempre a pasear. Futaro contestó que sí, bueno, de momento... sí. Cada mañana la saca un ratito antes de ir al cole. Pero no acabamos de comentar todas las cosas... la guerra con los gatos, que no quería comer mucho, la peladura que no se curaba, etc.
“¿También era un cachorro? Qué extraño..., normalmente no juegan tanto con los cachorros”
“No te preocupes, Keiko. Ya crecerán”
“La nuestra tampoco quería comer mucho. También le dábamos el pienso con la mano, pero ahora tiene que comer bien. Para tener una buena constitución es muy importante comer mucho hasta los 6 meses, después de los 6 meses el tamaño ya no cambia mucho.”
“¡Anda! ¿ Y cómo hago?
“Dale esta pastilla. Es para estimular el apetito. Es para humanos, pero funciona igual” Salut me apuntó el nombre de las pastillas.
“Nosotros también damos a los cachorros. Dale sólo una pastilla cada día, durante 2 semanas, enseguida tendrá apetito” ummmm....¡es un técnico profesional..!

Después de comer salimos a pasear por la plaza a la que siempre llevamos a Bell. Vicenç dice que jugar con otros perros es muy importante para ser muy sociable, el Dálmata es originalmente una raza muy sociable.
En este momento encontramos un dálmata que estaba paseando con un señor. Al parece es un cachorro, muy pequeño y saltarín. De repente Salut empieza a correr para preguntar al señor sobre su dálmata. ¡Qué graciosa! Pobre señor, ¡una chica desconocida le hizo tantas preguntas sobre el cachorro! Reímos mucho.
“Mira, también tiene 3 meses como Bell”
“Ya nos conoceremos, me parece que viven por aquí, ¿no?”
“Aquí viven otros dálmatas, una es de la familia de Casanova”
“Se llama Elena, tiene 3 años”
raim.jpg“Sí, sí, Elena. Otra familia que tenía una dálmata nuestra. Era muy mayor y murió. Ellos querían otra. En ese momento no teníamos ningún cachorro y como que ellos no podían esperar, porque decían que no podían aguantar la vida sin un dálmata, compraron una dálmata francesa que les conseguí de mis amigos de Francia. Como que ellos dejaron su reserva, Bell pasó a vosotros. Mucha gente no puede esperar, pero para conseguir un buen cachorro hay que esperar. El otro día ellos vinieron a ver la camada, dijeron que no se podía comparar su dálmata con los nuestros. La de ellos es bastante pequeña y las manchas no son tan bonitas. ¡Eso es lo que nos han dicho!”
“¡Por supuesto! Bell es la más guapa, mira Manel, es preciosa..!” Salut habla bien de Bell, quizás Bell la entiende, parece muy contenta. Ese día estuvimos hablando mucho, ¡sin parar!