9º perros. Primeros vacaciones


siesta.jpgDesde la puerta de salida del aeropuerto, así que ve a Futaro, Bell lo está saludando con el máximo movimiento de su cola. De tan alegres, tanto Bell como Futaro están saltando juntos. Bell está todo el rato callada.
“¡Parece que ha crecido mucho!”
“¿Ves? Cada día hemos caminado por el bosque. Me doy cuenta de que cada día crece más. Bell es una maravilla. De verdad que es preciosa. Su belleza me deja encantado.” Yuichi está muy contento. Se ha quedado solo con Bell durante un mes y ha trabajado muy bien como entrenador. Mientras esperábamos para salir, muchos niños la han tocado muy contentos. Bell también está muy contenta de que por fin se haya reunido toda la familia, y todo el rato está jugando con Futaro. La gente que nos mira también se sonríe.

campo.jpgCuando llegamos a casa, Futaro enseguida ha sacado un regalo para Bell. Es un collar rojo.
“Pero, es muy grande. Se le cae del cuello.”
“¡Anda! Ya me parecía que era demasiado grande, pero aquí dice que es para un perro grande, de más 25 kilos. Si no se aguanta, no sirve para nada. Buscaba algún juguete, pero los juguetes que encontraba...”
“¡¡Eran todos de España!! ¿Para qué tenemos que comprar en Japón un juguete español como regalo de Bell, no?”
“¿Ah, sí? ¿Un perro de más de 25 kilos es un perro grande en Japón?
“Parece que sí. Aquí un Dálmata es un perro mediano, ¿no?” La primera conversación familiar también es sobre Bell. La verdad es que el cuerpo de Bell se ha estirado, tiene músculos y buena constitución. Yuichi está muy orgulloso de ella, desde ese momento siempre repite como consiguió la excelente constitución de Bell durante aquel verano. Igual que el orgullo de un padre. Bueno, como ha estado solo durante un mes, sin nosotros, Bell era su único fundamento espiritual. Yo le había propuesto que la dejara unos días en casa de los Bellés, si se cansaba mucho. Pero Yuichi la ha cuidado bien todo el mes. Pero, ha sufrido el inconveniente de que Bell se ha comido sus zapatos favoritos. Después de llegar del trabajo, dormía un ratito en el sofá sin guardar los zapatos, y Bell se comió uno.
“Cuando he mirado hacia Bell, estaba comiendo algo negro, ñam, ñam... Era una pesadilla, ¡de verdad!” Pobre Yuichi. Pero Futaro protege a Bell.
“ Es tu culpa, por no guardarlos”

corona.jpgBueno, bueno. Pero, bajo todos los puntos de vista, Bell está brillante, tan blanca y con un pelo tan suave, que si la tocas una vez, ya no puedes parar de acariciarla.
“De verdad que es maravillosa...” He suspirado sin pensar. Futaro ha sonreído a escondidas.

Por fin salimos de vacaciones toda la familia. ¡Al Pirineo! Bell demuestra su fuerte intolerancia al coche. Primero la sacamos a pasear y la acercamos al coche. Como no quiere subir, la cogemos y la metemos en el coche, no hay otra manera. He preparado las bolsas de plástico, las toallas y, por supuesto, no le he dado nada de comida. Mientras vayamos por la autopista, aguantará. El problema vendrá en las curvas de la montaña. Futaro canta para relajar a Bell. Nosotros también cantamos, pero no ha aguantado. Después de vomitar, está agotada. Pobre...
“Pero ha de acostumbrarse, si no, no podrá salir con nosotros.”
“Bell, relájate. ¡Vamos a cantar más, Mamá canta también!”

Cuando llegamos al hotel de la montaña, Bell está tan cansada que finalmente se ha dormido con Futaro. Pensábamos que todos los perros pueden aguantar el mareo del coche, pero es que hemos viajado varias veces con Gos, el perro de mis vecinos, y a él le encanta subir en el coche. Siempre está sentando en medio del asiento y se equilibra a la derecha y a la izquierda con su cuerpo. Por mi poca experiencia con perros, pensaba que todos los perros eran así. Pero, Bell está sentada de manera muy femenina como una princesa, pone su cabeza en las rodillas de Futaro y respira débilmente. A veces Futaro grita cuando en las curvas Bell le da un codazo..

piscina1.jpgAntes de salir, había hablado con Eva para solucionar el problema de que no quiere subir al coche. Su perra, Lua, tampoco quería. Ellos tuvieron una idea para solucionarlo. Se trataba de intentar darle la idea de que siempre que subía al coche luego pasaba algo estupendo. Con severidad e indulgencia. Es la manera clásica. Enseguida hemos copiado esa idea. Si aguanta el coche, llegamos a casa de los Bellés o a una excursión especial..., pero no ha funcionado demasiado bien. Los amigos de los perros nos dicen que cuando sea mayor poco a poco el problema se arreglará por si sólo, ¡ojala!

Desde hace siete años venimos al Hotel Cardós. Ahora Cinto es el dueño del hotel, pero cuando vinimos la primera vez, en la recepción estaba su padre, y nos dio un pequeño curso de recogida de setas. Todos los miembros de la familia son muy altos, Cinto mide 198 cm. y sus dos hijos también son altos, desde hace años que son buenos amigos de Futaro. Los últimos dos años vinimos con Gos, pero esta vez ha cambiado el perro.
“¿Qué ha pasado con aquel Gos d’Atura?”
“No es nuestro, es de nuestros vecinos. Ésta es nuestra perra, Bell.”
“Es una Dálmata muy bonita.”

maursi.jpgEn España no hay muchos hoteles que acepten los perros, menos que en otros países europeos. Pero en este hotel podemos dormir con Bell en la misma habitación. Bell no ladra nada. Los otros perros tampoco ladran en la habitación, y durante la hora de comer se esperan tranquilamente. Antes en el hotel tenían un Mastín Español, era enorme, pero el año pasado ya no estaba. Hace dos años vinimos con Gos, Gos gruñó un poquito, y ese Mastín metió a Gos debajo de sus piernas para enseñarle la relación de poder. Al ser dos machos, Gos nunca más le gruñó. Este año también falta la otra Gos d’Atura del hotel.
“Se ha matado en un accidente de cazador. Parece que no puede ser, ¿verdad?” Sara está enfadada. Sara es la hermana mayor de Cinto, un año mayor que él, tiene la misma edad que Yuichi. Cinto y yo somos de la misma edad.
“¡Ah sí, en Sant Cugat también han salido los cazadores. El otro día se oían los disparos.”
“Hay que vigilar mucho. Si ven algo en movimiento, los cazadores disparan sin confirmar.” ¡Vaya, vaya! Pues, ha quedado sólo una Pastor Alemán en el hotel. Como entiende que Bell es aún niña, la deja pasar. Por fin se ha liberado del coche, Bell disfruta mucho al pasear por el valle. Futaro se ha marchado a jugar con los hijos de Cinto, Toi y Pau. En este valle corre un torrente de montaña, se ven varios pescadores, pero casi nunca he visto el momento en que han pescado algo. Una vez pescó dos truchas en este valle, y desde entonces Yuichi está enamorado de la pesca, para poder sentirse en la naturaleza.

pirineo.jpgCuando llegamos al agua, a Bell le encanta bañarse en el torrente de montaña y corre sin parar. Está contentísima.
“Gos también era así.”
“Sí, sí. Dicen que ya no puede correr porque le han operado de la cadera, pero cuando llegó aquí, ¡uf! Corrió muchísimo, pasaba delante de nuestras bicicletas, ¿te acuerdas?”
“Sí, sí. Subió hasta arriba las dos patas de atrás.”
“El origen del Gos d’Atura es el Pirineo. Regresó a sus orígenes salvajes, quizás.”
Sin embargo, el agua de montaña es muy fría. Durante los días que estuvimos en la montaña, Bell paseaba cada día. A primera hora de la mañana, el campo está lleno de niebla, y se ve blanquito. Cae el rocío en el campo, y Bell se come muchas hierbas tiernas y está contenta. La gente se despierta tarde en vacaciones, por la mañana el pueblo está muy tranquilo. Generalmente paseamos por la mañana, y por la tarde nos relajamos en el hotel. Como venimos desde hace varios años, ya conocemos algunas personas del pueblo, saludamos a la gente y charlamos un ratito. Después del paseo de la tarde tomamos unas cañas con aceitunas, charlando tranquilamente..., son unas vacaciones ideales. El tiempo pasa deprisa.

Un día, nos quedamos en la piscina del hotel, Bell también estaba tomando el sol con nosotros. El agua de la piscina era muy fría, yo no podía aguantarla ni un momento, pero Futaro se estaba bañando todo el rato. Bell estaba mirando fijamente a Futaro, me di cuenta que era un poco peligroso, y en ese mismo momento, ¡Bell se cayó en la piscina! Bell se asustó mucho e intentaba salir, pero como hay bastante altura no podía subir. La tuvimos que sacar. Ella es muy curiosa, ¡y ha hecho una plancha!

Siempre dedicamos un día de las vacaciones de montaña para hacer una excursión, desde que Futaro tenía cuatro años. Cuando era pequeño no ponía caminar mucho, pero ahora Futaro camina bastante. Este año Bell participa con nosotros en la excursión al Parque Nacional de Sant Maurici. El tiempo de la montaña puede cambiar fácilmente por la tarde, por eso nos vamos temprano. Antes se podía llegar hasta el lago de Sant Maurici en coche, y dimos la vuelta al lago con el pequeño Futaro. Ahora, para proteger la naturaleza, ya no se permite subir en coche particular y se ha de dejar el coche en la entrada del Parque Nacional.
seta.jpgEsta será la tercera o cuarta vez que venimos aquí. También habíamos venido con Gos. Pero en el Parque Nacional no se permite dejar sueltos a los perros, así que Bell pasea con una correa extensible. El camino está lleno de flores, varios tipos de cardos, gencianas y etc, etc... Está prohibido coger flores o hacer fuego. La mayoría de los incendios de montaña son por culpa de negligencias humanas.
La verdad es que caminar mirando las magníficas montañas me relaja mucho. Hemos encontrado varios perros, algunos los dejan sueltos, pero están bajo el control del dueño, no ladran ni se acercan sin permiso. Cuando vivíamos en Japón también caminábamos bastante por la montaña, pero..., ¿hemos encontrado personas con perros? Me parece que no, nunca hemos visto perros participando en una excursión. Actualmente supongo que las circunstancias de Japón van a cambiar, y espero que estén mejorando para los perros.
Hemos dado la vuelta al lago y comemos en el refugio. Bell también aprovecha el picnic. Nos pide más comida con la pata. ¡No para! En el camino de regreso está tan cansada, que ella misma ha subido al coche para descansar cuanto antes. ¡Ideal!

carolina.jpgAl día siguiente, Futaro se queda con sus amigos en el hotel, y nos vamos a buscar setas y arándanos. No entendemos mucho de setas, cogemos cuidadosamente las que pensamos (o imaginamos) que son comestibles, y pedimos en el hotel que las seleccionen. La época de los arándanos va de finales de julio a principios de agosto. Este año la época se ha pasado, y ya no quedan muchos para hacer confitura. Pero hemos encontrado frambuesas y fresas. Las fresas están escondidas debajo de las hierbas, como joyas. No puedo creer que son el origen de los fresones actuales por el mejoramiento de una raza. No encontramos muchos, pero para comer con yogur está bien. Para buscar setas entramos al fondo del bosque llamándonos a menudo para confirmar nuestras distancias. Bell corre y busca entre nosotros, está disfrutando, ¡pero come caca de vaca! ¡Oh, por favor! No busques caquitas, busca setas como un cerdito.
“¡He encontrado una!! ¡¡Un cep!!” Otro buscador la había nombrado.
“¡No me digas!!” ¡Qué bien! Es un cep grande. Y encontraremos varios. Yo, he encontrado un robellón. Los catalanes guardan los robellones con aprecio. Un plato de robellones con ajos, perejil, aceite y sal, hummm..., ¡ya tengo hambre! Los catalanes comen muchas setas. Encontrar robellones, y además en agosto, podemos enorgullecernos. Volvemos al hotel con otras setas que parecen comestibles, y se las enseñamos a Sara.
“¡Hombre! ¡¡Robellones!! Muy bien hecho.” Sara nos ha alabado y hemos sonreído a escondidas. Cinto también ha venido a verlos.
“Muy bien, mira también un cep.”
“Pero, esta no la comemos. Algún cliente me ha dicho que en alguna comarca la comen, pero como que nosotros no los comemos, no sabemos bien.” Sara elige todo, va a tirar casi la mitad de las setas. Mientras Sara las está eligiendo, pasan otros clientes del hotel y se han parado a ver.
“¡Qué bueno! ¿Dónde lo han encontrado?”
“Oye, hasta los japoneses han encontrado setas, ¡Animaos!” Cinto ha bromeado. Casi la mitad de las setas que hemos cogido va a la basura, bueno, como siempre. Las setas que Sara ha seleccionado, las tendremos esta noche como un plato para la cena. ¡Qué ilusión!

flor.jpgHoy ya es el último día de las vacaciones. Antes de bajar a Barcelona, Futaro y Yuichi van a pescar truchas para llevar a casa. Al lado del río hay una piscifactoría y se puede pescar. Mientras los chicos están pescando, yo paseo con Bell para conseguir que se canse antes de subir al coche. Andamos mucho, mucho pero todavía no vienen los chicos a buscarnos. Hace calor y me canso mucho..., cuando siento que ya no puedo más, ¡por fin vienen!
“¡Perdón, perdón! Es que Futaro las ha perdido varias veces” ¡Uf, menos mal! Ya casi me estoy mareando por el calor. Pero, ¡Bell todavía no quiere subir al coche! La llamamos, pero no nos deja acercar lo suficiente para poderla coger con las manos, ¡qué lista! Yuichi se ha marchado lentamente en el coche, Bell lo persigue corriendo, pero cuando paramos, todavía sigue sin querer subir, ¡qué cabeza dura! Además tiene fuerza como para seguir corriendo. Hemos seguido unos 3 kilómetros más en coche, y por fin, cuando Futaro la ha llamado, estaba tan cansada que ha subido al coche ella misma. Y, hasta casa ha estado casi todo el tiempo durmiendo con Futaro. Así acabaron las primeras vacaciones con Bell.